Viralizar la salud

01.04.2020

La rápida expansión que amenaza nuestra salud en estos momentos está generando una crisis mundial que nos enfrenta a grandes incertidumbres. De la noche a la mañana nos vemos unidos en el aislamiento, no por el hecho de tener que vivir confinados temporalmente en nuestros hogares, sino porque hemos roto de cuajo con nuestras rutinas de vida.

En nuestro actual nivel de evolución, las rutinas libran al ser humano de la locura, por eso que en esta situación nuestros expertos nos instan a mantener hábitos saludables y necesarios para contener la locura que tan civilizadamente sostenemos con rutinas personales y sociales.

Tenemos un cuerpo rutinario que nos pone en contacto con los ciclos naturales reclamándonos una atención que cuando extralimitamos por exceso o defecto, quedamos sometidos a él generando patologías de índole físicas o psicológicas ( tocs, insomnios, estreñimientos, ansiedad, obesidad, adicciones, depresión, etc). El cuerpo, de manera natural, nos preserva de vivir disociados todo el tiempo para que podamos aprovechar creativamente los tiempos en los que quedamos librados a la locura.

Necesitamos estar presentes en nuestro cuerpo para estar más presentes en nuestra vida, sin vernos sometidos por los hábitos, porque lo que verdaderamente nos importa es dominar el tiempo sin tiempo, que es el único tiempo universal que existe, el cual nos enfrenta a nosotros mismos poniéndonos en evidencia nuestra lucidez y nivel de conciencia.

Ahora es el momento de enfrentarnos a nuestro tiempo interno y descubrirlo, pues se nos ha quebrado de golpe -a pesar del teletrabajo y la rutina de lavarnos las manos- el tiempo de perder nuestro tiempo en viejas formas de contener la vida.

Vamos a experimentar vivir al menos un año sin festejos tradicionales, sin turismo absurdamente masificado, sin apremio por horarios laborales, sin consumismo descontrolado, sin ruido, sin relaciones de relleno de pavo. Vamos a experimentar vivir ese tiempo que el cuerpo libera cuando le atendemos adecuadamente y así, transformar la locura en creatividad pues necesitamos construir los pilares de lo nuevo que vislumbraremos tras la incertidumbre.

Nadie sabe lo que va a pasar el día después, unos dicen que volveremos a la normalidad, pero nuestra normalidad está dejando a la vista grandes fallas y mucha insatisfacción. Esta no es una guerra contra el enemigo, es una hazaña a favor de la salud de los pueblos. Porque la cuestión no es la enfermedad ni la muerte sino la vida y la salud, y una buena salud mental es la que nos asegura una vida rica y próspera.

Necesitamos en estos momentos líderes lúcidos que muevan a la masa dormida hacia el despertar de la conciencia humana, para que podamos valorar lo que tenemos por derecho que es la salud y la capacidad de crear para el bien común. Líderes que abran paso y promuevan propuestas de tantos jóvenes geniales que, sensibilizados por el amor al planeta, ofrecen soluciones a los problemas residuales de nuestras sociedades codiciosas y abusivas.

Yo creo y confío en la capacidad del ser humano para dar este salto de conciencia, y estoy segura de que contamos ahora con una masa crítica para lograrlo. Vamos a usar esta pandemia para viralizar la salud, declararla patrimonio de la humanidad, sabiendo que la última enfermedad de la que nos curaremos es la locura.